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CÓMO HIDRATAR LA PIEL

CÓMO HIDRATAR LA PIEL

Agua y lípidos. La combinación de estos dos elementos, presentes de forma natural en la piel, resulta clave para la hidratación del tejido cutáneo.

Necesarios, además, en distintas proporciones, según edad, factores ambientales o grado de fotoenvejecimiento.

Ambos determinan las texturas y el confort que proporcionan, pero también la aplicación de los cuidados escogidos para el día y la noche.

HIDRATAR LA PIEL DESDE CERO

Como hidratar la piel

Lo fácil, lo obvio y sin lugar a dudas, lo necesario, es recurrir a un producto hidratante ante los primeros signos de sequedad.

Ojo, que no siempre son evidentes para quien nunca ha sido consciente que la piel empieza a necesitar cuidados a partir de los 25 años.

El simple cambio de textura en una piel normal o incluso un signo de disconfort (rojeces, tirantez, escamitas) promueven la adquisición de la primera hidratante.

Si estás en esta situación, es importante que sepas que para conseguir una buena hidratación de tu piel, y mantenerla sana y cuidada, lo primero que debes tomar en cuenta es la limpieza, que debe realizarse dos veces al día.

  • Al levantarse, para eliminar todo rastro de secreciones propias.
  • Y al acostarse, para limpiar todo resto de impurezas ajenas, maquillaje y contaminación adherida.

Una limpieza básica requiere dos productos.

El jabón no es ninguno de ellos, ya que contiene tensioactivos que eliminan la emulsión epicutánea que plastifica la epidermis y el sébum que la piel necesita.

Sus detergentes, tan eficaces con la grasa, alteran el pH y son responsables de la tirantez posterior, disconfort característico que delata la condición de la piel seca.

Aunque las pieles grasas agradecen la sensación de pureza que experimentan con los jabones por su capacidad para disolver el sebo acumulado en la superficie, actualmente no se recomiendan ni para ellas.

Lo aconsejable en estos casos, es el uso de jabón sin detergentes, conocidos en el mundo cosmético como Syndets o Pains, son pastillas sólidas que no hacen espuma.

Sus tensioactivos sintéticos tienen la misma capacidad limpiadora, pero no modifican el pH.

Con propiedades antibacterianas, compensan la acción detergente mediante la inclusión de activos hidratantes y suavizantes  (lanolina, glicerina, aceites vegetales, resinas tropicales)

HIDRATACIÓN Y LIMPIEZA

Hidratación de la piel y limpieza

Subjetivamente, la limpieza está asociada al agua.

Por eso se han desarrollado limpiadoras para pieles secas, que a pesar de ser ricas en lípidos, se pueden emulsionar y transformar en una especie de jabón.

Este tipo de productos es posible gracias a la química reciente, que consigue mezclar grasas y agua, cosa que en condiciones normales no es posible, pues las grasas son hidrófobas por naturaleza.

El fenómeno de las texturas cambiantes es relativamente reciente. Las de última generación evolucionan según se trabajan sobre la piel.

Así, podemos ver aceites que lejos de ser pegajosos e inmanejables, se transforman en suave emulsión al contacto con el agua.

Estos pequeños milagros en las texturas han facilitado el uso de bálsamos, aceites o cremas, cuyo manejo antes hubiera causado rechazo a la hora de la limpieza.

Actualmente, sin embargo, gozan de gran aceptación por la elasticidad, el plus de hidratación y la sensación reconfortante que proporcionan a las pieles que “tiran”.

Estas normalmente son las pieles secas por definición.

Lo mismo ocurre con ciertos geles o espumas, destinados en principio a la limpieza de las pieles grasas.

Enriquecidos con activos emolientes, se prescriben para la “doble limpieza” de las pieles secas.

¿De qué se trata esta limpieza en dos pasos? 

De un ritual japonés que primero utiliza aceite para retirar los elementos grasos en el maquillaje y después hace uso del gel/espuma para eliminar todo resto de grasa.

Sea como fuere, toda limpieza se completa con un tónico, que se aplica para retirar cualquier resto de la limpiadora previa.

Esta loción, que generalmente se formula con extractos vegetales, hidrata, calma, tonifica, cierra el poro, oxigena y muy importante, regula el PH de la piel, tan necesario para la buena absorción de la crema hidratante.

Y si de lo que se trata es de hidratar, es importante que no lleve alcohol, ya que es un ingrediente secante de por sí.

HIDRATAR LA PIEL DE DÍA

La piel se hallará en las mejores condiciones de receptividad para beneficiarse de los productos posteriores, sólo después de haber cumplido con el ritual previo de limpieza.

La diferencia por la mañana, entre aplicarse el maquillaje sobre una piel limpia, convenientemente acondicionada, y hacerlo sobre una que apenas se ha quitado las legañas con agua, es tener luminosidad o no tenerla.

Poco importa que la hidratante elegida para empezar el día sea la más sofisticada del mercado, si una barrera de impurezas impide su penetración.

De nada sirven las fórmulas más concentradas, si una película de sébum aísla la piel de los principios activos que aporta la crema.

La crema para el día es hidratante por definición, pero no sólo 

Se trata de una fórmula  pensada para proteger la piel de los factores ambientales, contra los que se defiende activamente durante toda la jornada.

Los productos de esta categoría no se limitan a restablecer los niveles hídricos, estimular los canales que irrigan las células entre sí (acuaporinas) o evitar la evaporación acelerada de un fenómeno natural como la perspiración insensible.

Su misión es reforzar la función barrera mediante lípidos que cohesionen las células de la capa córnea, esa que mantiene la firmeza de nuestra piel.

También es proteger la piel de los UV mediante filtros físicos y neutralizar los radicales libres generados por la contaminación mediante vitaminas, flavonoides, etc.

Hidratar la piel de día y de noche

HIDRATAR LA PIEL DE NOCHE

Si la limpieza resulta fundamental de día como gesto “starter”, no digamos por la noche, cuando la necesidad de oxigenación supone un auténtico descanso para la piel.

El mismo principio de receptividad rige la aplicación de una hidratante nocturna, que no podrá actuar sin una limpieza previa, eficiente para retirar el maquillaje y reponer el filme hidrolipídico.

Con la piel acondicionada, se procederá a la aplicación de una fórmula para la noche, nutritiva por definición.

Su textura más o menos grasa, depende de la necesidad que muestre la piel, en términos de tirantez y de la comodidad frente al roce de la almohada.

Hidratar la piel madura y joven, diferencias

Una piel madura necesitará una hidratante rica en lípidos, cuyo poder de nutrición restaure la elasticidad cutánea. 

Una joven por el contrario, verá saciada toda su sed con un suero de rápida absorción.

Lo fundamental es comprender que como el resto de los órganos, la piel está programada para repararse de noche.

Durante el sueño es cuando se regenera, recargando toda la energía empleada para protegerse durante el día.

Las hidratantes para la noche, sean o no nutritivas, tengan más o menos lípidos, apoyan a la piel en sus funciones reparadoras, que empiezan tan pronto como se pone el sol y el reloj biológico manda señal al cerebro para la secreción de melatonina.

Esta hormona del sueño pone la piel en modo off… aparentemente.

El pico máximo de regeneración celular se registra a las 2 de la mañana y así continúa descendiendo hasta las primeras luces del día.

Es ahí cuando el cerebro segrega la hormona del despertar, llamada cortisol.

No es de extrañar que las hidratantes de noche contengan activos adicionales, que estimulan la regeneración celular.

Es importante que tomes en cuenta estos aspectos básicos que te hemos mencionado al momento de empezar a hidratar tu piel.

En caso de que tengas dudas ante tantos activos y tipos de fórmulas, lo mejor es que consultes a un profesional para que te ayude a tomar la mejor decisión.

En reveel contamos con la asesoría de un experto al que puedes consultar haciendo click en el botón verde de whatsapp abajo a la izquierda de nuestra página web.

¡Aprovecha esta oportunidad y déjanos saber tu opinión!

CONCLUSIONES

Los gestos que hidratan son muchos y diversos.

El primero es la limpieza de la piel, que debe realizarse  dos veces al día y nunca con jabón, sino con activos que respeten los lípidos propios y el pH cutáneo.

El tónico hidratante no es un producto banal ni prescindible.

Es una loción que no lleva alcohol, sino extractos vegetales escogidos para calmar, refrescar, oxigenar y acondicionar las pieles secas, muchas veces sensibles o irritadas.

Poco importa que la hidratante para empezar el día sea la más sofisticada del mercado, si una barrera de impurezas impide su penetración.

La limpieza deja la piel en las mejores condiciones de receptividad para los productos posteriores.

La función de las hidratantes para el día es reforzar la función barrera mediante lípidos bio-idénticos que cohesionan las células de la capa córnea.

Además, protegen de los UV y neutralizan los radicales libres generados por la contaminación.

La textura de una hidratante para la noche depende de la necesidad de nutrición y de la comodidad frente al roce de la almohada.

Una piel madura necesita una hidratante rica en lípidos, cuyo poder de nutrición restaure la elasticidad comprometida.

Una joven saciará su sed con un suero de rápida absorción.

Como el resto de los órganos, la piel está programada para repararse de noche y recargar toda la energía empleada durante el día, mientras se protegía de los factores ambientales.

El pico máximo de la regeneración celular se registra a las 2 de la mañana.

Va descendiendo hasta las primeras luces del día, señal para el cerebro, que segrega cortisol, la hormona del despertar.

Tanto las hidratantes de día como las hidratantes de noche están formuladas para ayudar a la piel en sus funciones.


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